sábado, 23 de enero de 2016
Encontré este cuento navegando por Internet y me gustó mucho por lo que quiero compartirlo con ustedes ya que nos deja una gran enseñanza. Espero les guste. Besitos.!!
Cuento del "Burro el anciano y el niño"
“Había una vez un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Puesto que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la calle principal, un grupo de niños se rió de ellos, gritando:
-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.
Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:
-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.
Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando la gente los vio, exclamaron escandalizados:
-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.
-¡Qué vergüenza!
Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:
-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!
Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:
-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!
La gente jamás había visto algo tan ridículo y empezó a seguirlos.
Al llegar a un puente, el ruido de la multitud asustó al animal que empezó a forcejear hasta librarse de las ataduras. Tanto hizo que rodó por el puente y cayó en el río. Cuando se repuso, nadó hasta la orilla y fue a buscar refugio en los montes cercanos.
El molinero, triste, se dio cuenta de que, en su afán por quedar bien con todos, había actuado sin el menor seso y, lo que es peor, había perdido a su querido burro”.
-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.
Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:
-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.
Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando la gente los vio, exclamaron escandalizados:
-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.
-¡Qué vergüenza!
Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:
-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!
Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:
-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!
La gente jamás había visto algo tan ridículo y empezó a seguirlos.
Al llegar a un puente, el ruido de la multitud asustó al animal que empezó a forcejear hasta librarse de las ataduras. Tanto hizo que rodó por el puente y cayó en el río. Cuando se repuso, nadó hasta la orilla y fue a buscar refugio en los montes cercanos.
El molinero, triste, se dio cuenta de que, en su afán por quedar bien con todos, había actuado sin el menor seso y, lo que es peor, había perdido a su querido burro”.
Moraleja.
Me he quedado pensando en este cuento y revela una gran verdad porque a veces nos empeñamos tanto en agradar a los demás y jamás lo conseguimos porque hagamos lo que hagamos siempre va haber alguien que no esté de acuerdo.
Cuando intentamos agradar a alguien nos desgastamos tanto que nos olvidamos de nosotr@s mism@s por ello es mejor actuar de acuerdo a nuestros valores, de acuerdo a lo que la palabra de Dios nos dice que es correcto e incorrecto. Sólo Dios tiene la verdad absoluta.
Que tengan una bella tarde y recordemos este cuento cuando nos enfrentemos a la crítica injustificada.
Cariños.!!
Jenny
viernes, 22 de enero de 2016
jueves, 21 de enero de 2016
miércoles, 20 de enero de 2016
Buenas tardes a tod@s. Feliz Miércoles.!!
Yo he andado desaparecida porque el Lunes 18 me caí en la Tienda "Easy" de La Serena, tropecé con el cable de una carpa que estaba fuera de su lugar y me lastimé la mano derecha y las rodillas por eso no puedo andar por aquí ya que me duele la mano al escribir. Ahora estoy escribiendo con la izquierda, no es tan difícil.
De la Tienda Easy se portaron correctamente ya que se dieron cuenta que fue su error y me llevaron a la Mutual de Seguridad donde me vio el traumatólogo y me tomaron las radiografías correspondientes. Gracias a Dios fueron contusiones y no hubo fractura. Lo malo es que me duele mucho y pensaba inaugurar mi Librería Cristiana - Cafetería este Viernes pero ya no va poder ser porque tengo que esperar a que mi mano esté bien para poder encargarme de los últimos detalles. Pero bueno, si así ha de ser no me queda otra que esperar.
Ya el viernes andaré por acá otra vez, creo que estaré mejor ya serán 5 días de descanso para mi mano y tienen que hacer su efecto. Les dejo mis cariños.
Dios derrame lluvia de bendiciones sobre sus vidas.
Jenny
domingo, 17 de enero de 2016
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